PADRES PREGUNTAN

Durante los talleres y los encuentros los padres a menudo preguntan cómo apoyar el desarrollo lingüístico de los niños bilingües. A continuación respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes.

Los neurólogos indican que en el desarrollo cerebral existe una etapa durante la cual el niño tiene que estar en contacto permanente con el lenguaje (tal llamado período crítico). Sin estimulación del entorno, en el cerebro no se producen las conexiones entre neuronas que posibilitan la adquisición de la lengua. Esto concierne en particular a la adquisición de las reglas gramaticales. El tiempo óptimo para el aprendizaje de la lengua es la infancia temprana – hasta la edad de 4 años.

La mente del niño permanece aún receptiva a conocimientos lingüísticos hasta los 6-7 años. A continuación, la capacidad de dominar las reglas gramaticales va disminuyendo. En el período de pubertad se extingue prácticamente en su totalidad. A su vez, la capacidad de aprender palabras y términos nuevos se mantiene durante toda la vida. Aunque en la edad más avanzada la mente ya no es tan apta para su adquisición.

Tras el período de pubertad es posible la adquisición de otras lenguas con el uso de las estructuras cognitivas generales del cerebro. Como éstas no se especializan tanto en la adquisición » de lenguas, el proceso de aprendizaje es mucho más largo y exige un esfuerzo consciente.

Hay varias recursos y métodos que apoyan el desarrollo lingüístico del niño. Abajo enumero los más importantes.

Principalmente, hablarle mucho al niño. Vale la pena, ya en los primeros días de la vida del peque, intentar dialogar con éste, comentar la realidad circundante y lo que el padre está haciendo. Las investigaciones muestran que los niños pequeños a los cuales sus padres se dirigen directamente tienen un mayor vocabulario. También logran mejores resultados en pruebas de inteligencia.

Vale la pena hablar lo más posible en compañía de los niños – darle la posibilidad de escuchar un vocabulario variado, conocer estructuras gramaticales diferentes.

Un gran papel en la estimulación del desarrollo lingüístico de los niños lo desempeña el estilo de educación. Los padres que más a menudo usan elogios y palabras de aliento y limitan las órdenes y las prohibiciones al mínimo, de paso estimulan el desarrollo lingüístico del niño. Las investigaciones muestran que lo hacen de forma mucho más eficaz que los padres que se concentran en los errores del niño. Elogia pues a tu niño cuanto puedas – por ejemplo cuando intenta expresarse. Intenta no corregir sus errores lingüísticos. Si el niño recibe gran cantidad de estimulación lingüística del entorno, en algún momento dejará de cometer errores por sí solo.

Escucha y haz preguntas abiertas – a veces los padres tienden a charlarles excesivamente. Dale oportunidad a tu peque a expresarse de forma independiente. Anímale a hablar haciéndole preguntas abiertas.

Organiza cuantas más posibles interacciones sea posible con otros niños y adultos. Apóyalo en entablar amistades con niños que manejan la misma lengua. Crea ocasiones de hablar con usuarios adultos de tu idioma. Cuantas más situaciones sociales variadas en las cuales el niño oye y usa tu lengua, tanto más son las posibilidades de que desarrolle un vocabulario rico y conozca estructuras gramaticales más complicadas.

Hablar es un acto social. Aunque el cerebro del niño está provisto de un mecanismo de adquisición del sistema lingüístico, sin una estimulación adecuada proveniente del entorno el conocimiento del idioma puede quedar empobrecido Las sinapsis que se producen en el cerebro en la vida temprana constituyen un fundamento lingüístico. En las siguientes etapas de la vida el niño tendrá la oportunidad de desarrollar mejor o peor el conocimiento de la lengua materna de los padres (y luego más adelante otras lenguas) – dependiendo de lo fuerte que sea el fundamento lingüístico en su cerebro.

El niño, cuando vive en su país natal, está rodeado por todas partes de la lengua materna – en casa la usa para los contactos con los padres, la oye y usa en la calle, durante los encuentros sociales y familiares, en plazas de juegos infantiles, en las consultas de médico y en muchos otros contextos. La estimulación lingüística es intensiva y variada. La situación cambia, sin embargo, cuando la familia se muda al extranjero. Entonces los niños aprenden la lengua materna principalmente, a veces exclusivamente, de sus padres. Mientras tanto, del entorno reciben mucha estimulación en el idioma local. La situación es parecida en el caso de los niños de familias bilingües o multilingües. Estos niños no tienen oportunidades suficientes para escuchar las lenguas maternas de sus padres en diferentes contextos sociales. Especialmente cuando uno de los padres, en el contacto con el hijo, usa el idioma local.

Vale la pena que los padres, de forma adicional, refuercen el desarrollo lingüístico del niño. Sería ideal si los padres pudieran asegurar a sus hijos un contacto adicional con la lengua materna – fuera de casa y en situaciones sociales variadas

Sí. Si el padre o la madre lo desean, pueden hablar al niño en un idioma que no es su idioma materno. Tampoco tiene que conocerlo perfectamente. Al niño no le obstaculizarán el aprendizaje de la lengua los errores gramaticales cometidos por los padres y es seguro que una estimulación lingüística adicional en el idioma castellano será provechosa. Hay solo una condición. Dicho padre o madre no pueden ser la única o principal persona que apoya el aprendizaje de la lengua castellana. El factor clave en la adquisición del conocimiento de cada idioma es el entorno lingüísticamente variado. El niño debe oír y usar el idioma en contactos con varias personas. Mejor en un ambiente de aceptación y que le anime a expresarse.

Vale la pena que el padre o la madre considere si seguramente quiere usar un idioma no materno en contactos con el niño. Comunicar en la lengua materna ayuda a entablar una relación plena con el niño porque, por regla general, sentimos más plenamente nuestra lengua materna. Hablando con el niño en nuestra lengua materna somos más «verdaderos» – el niño tiene la oportunidad de entender mejor a su madre o padre, «sentir» las palabras pronunciadas. Esto, a su vez, es la base para entablar una relación emocional profunda del padre o la madre con el niño. Es la base del desarrollo de la empatía e inteligencia emocional. Permite conocer el idioma en su nivel más profundo – el emocional. También tendrá influencia sobre otras relaciones que el niño construya en su vida adulta.

Vale la pena darse a sí mismo y al niño la posibilidad de entablar una relación emocional profunda. No hace falta renunciar por completo a su propia lengua. Si uno quiere apoyar la lengua minoritaria (el castellano), uno puede usarla sólo en unas situaciones determinadas. Vale la pena que los padres juntos determinen en qué situaciones.

Si estamos decididos que nuestro hijo sea bilingüe, vale la pena inmediatamente desde su nacimiento introducir los idiomas que son importantes para nosotros.

El niño nace preparado para la recepción y expresión del habla. Sin embrago, para que pueda pasar a la etapa de entender las palabras (y después hablar), su sistema nervioso tiene que afinar con los tonos del habla. La eficacia con la cual su mente adquiere el idioma depende del número y calidad de los tonos oídos en el entorno. Del sinfín de palabras escuchadas ya desde el primer año de vida. Cuánto más temprano introducimos el idioma mejor.

Los investigadores indican que la estimulación lingüística mínima necesaria es del 20% del día. Es decir, los niños deben usar el idioma concreto por los menos 2 horas diarias (unas 15 horas semanales) para que puedan aprenderlo y manejarlo de forma más o menos fluida. Algunos investigadores mantienen que hace falta por al menos el 30% de estimulación lingüística (unas 3,5 horas diarias).

Sería ideal si las proporciones fueran las siguientes: dedicar un 70% del tiempo a conversaciones en el idioma minoritario y un 30% al idioma mayoritario. ¿Por qué? Porque el niño necesita una estimulación mucho mayor en el idioma minoritario para lograr la misma fluidez que en el idioma mayoritario.

Es importante que durante las clases los peques tengan la posibilidad de escuchar y entrar en contacto con la mayor cantidad posible de personas que tienen al castellano como lengua materna. La participación de padres hispanohablantes nativos estimula intensivamente las capacidades lingüísticas y culturales de los niños (forma de hablar, gesticulación) – tal como ocurriría en un país hispanohablante.

Desde el punto de vista psicológico, es importante también un reforzamiento máximo del vínculo emocional del padre o de la madre hispanohablante con el niño. Dicha relación implicará una mayor motivación del niño para pasar el tiempo juntos. El padre o la madre, a su vez, podrá usar en casa los juegos aprendidos durante las clases y continuar así el reforzamiento de las capacidades lingüísticas de su chiquillo.

Poniendo la mirada en el futuro, si el niño va a una guardería o escuela polacas, existe el riesgo de que el idioma polaco empiece a desplazar a la lengua española. Es por ello que este apoyo temprano de su castellano es muy importante. Permite mantener la motivación del niño de hablar castellano. Un vínculo emocional bueno y fuerte con el niño es un fundamento importante para que los padres hispanohablantes sigan ayudando al niño ser bilingüe.